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4. LA REALIZACIÓN DE UNA PELÍCULA ES UN MISTERIO (I)
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truffaut |
Durante
los años que han precedido a la invención del sonoro, gentes de todo el
mundo, principalmente escritores e intelectuales, han mirado con malos
ojos y menospreciado el cine, en el que no veían más que una atracción de
feria o un arte menor. Había una única excepción: Charlie Chaplin y
comprendo que esto haya parecido odioso a todos aquellos que habían visto
con atención los films de Griffith, Strohein o Keaton. Surgió la polémica
en torno al tema: ¿es el cine un arte?. Pero este debate entre dos grupos
de intelectuales no concernía al público, que por otra parte ni se
planteaba la pregunta.
(Prólogo al libro
'Charlie Chaplin' de Bazin y Rohmer, 1974)
He
reflexionado mucho sobre el cine como crítico, pero cuando comencé a
hacerlo -con 'Les mistons' (cortometraje de Truffaut)- debía actuar de
manera completamente distinta. Me di cuenta súbitamente que muchas cosas
que me gustaban en cine no podía hacerlas como realizador.
('Nuestro cine',
número 40, 1965)
El
cine es un arte especialmente difícil de dominar en razón de la
multiplicidad de dones -a veces contradictorios- que exige. Si tantas
gentes superinteligentes o muy artistas han fracasado en la puesta en
escena es porque no poseían a la vez el espíritu analítico y el espíritu
sintético que sólo cuando se mantienen alerta, simultáneamente, permiten
desbaratar las innumerables trampas creadas por la fragmentación de la
planificación, del rodaje y del montaje de los films. De hecho, el mayor
peligro que corre un director es el de perder el control de su film
durante el proceso de realización, y esto es algo que ocurre con más
frecuencia de lo que se cree. Cada plano de un film, de una duración de
tres a diez segundos, es una información que se da al público. Muchos
cineastas dan informaciones vagas y más o menos legibles (...) Ustedes me
dirán: "¿Es la claridad una cualidad tan importante?" Es la más
importante. Un ejemplo: "Fue entonces cuando Balachov, comprendiendo que
había sido engañado por Carradine, fue en busca de Benson para proponerle
que tomase contacto con Tolmachef y dividir el botín entre ellos, etc." En
muchos films ustedes han escuchado un diálogo de este tipo y durante este
parlamento se han sentido perdidos e indiferentes, pues si los autores del
film saben muy bien quiénes son Balachov, Carradine, Benson y Tolmachef, y
a qué cabezas corresponden esos nombres, ustedes, ustedes -repito- no lo
saben, incluso aunque se les hayan mostrado ante sus rostros hasta tres
veces, y no lo saben en virtud de esta ley esencial del cine: Todo lo que
se "dice" en lugar de ser "mostrado" se pierde para el público".
('El cine según
Hitchcok')
Así
pues, la película lograda, según el criterio ancestral, es aquélla en la
que todos los elementos participan por igual de un todo que merece en este
caso el adjetivo de perfecto. Así pues, la perfección, la obra redonda, la
declaro abyecta, indecente, inmoral y obscena. En este sentido, la
película más odiosa es sin duda 'La Kermesse heroique' por todo lo que
tiene de inacabado, de audacias atemperadas, de razonable, de dosificada,
de puertas semiabiertas, de caminos entrevistos y solo entrevistos, por
todo lo que tiene de divertido y perfecto. Todas las grandes películas de
la historia son "películas fallidas".
('Las películas
de mi vida', 1976)
Hay
películas excelentes que poseen errores técnicos. Y películas técnicamente
muy bien realizadas, pero de un vacío y de una sequía interiores que da
pena. Para mí es mucho más importante la inspiración, las ganas de decir
algo, de hacer algo. Lo demás es menos importante. La gramática
cinematográfica es una base, pero no una norma obligatoria. En el fondo,
es posible que todo sea una cuestión de temperamento y de estilo. No lo
sé. De todas formas ya ves mi guión: no tiene casi ninguna anotación
técnica. Simplemente cuando estoy delante de la escena que hay que rodar
me dejo llevar por la inspiración y ya está.
('Film Ideal',
92, 1962)
Creo
que a menudo los críticos estéticos están ligados a criterios morales, hay
films logrados y films fallidos, pero también hay films nobles y films
despreciables. Hay una moral artística que nada tiene que ver con la moral
corriente, pero que existe.
('Arts', 643)
El
cine para mí es un arte de la prosa. Definitivamente, se trata de filmar
la belleza pero sin que se note, sin que se note para nada. La poesía me
desespera. Y cuando alguien me envía poemas en las cartas, las arrojo
directamente al cubo de la basura. Me gusta la prosa poética. Cocteau,
Audiberti, Genet y Queneau, pero solamente la prosa. Me gusta el cine
porque es prosaico, es un arte indirecto, inconfesado, esconde tanto como
se muestra. Los cineastas que me gustan tienen todos en común un pudor que
les hace parecerse, al menos en ese punto: Buñuel, que huye de hacer dos
tomas; Welles, que acartona los planos bellos hasta que se vuelven
ilegibles; Bergman y Godard, que trabajan a toda velocidad para quitarle
importancia; Rohmer, que imita el documental; Hitchcock, tan emotivo que
parece que sólo piensa en el dinero; Renoir, que finge remitirse al azar.
Todos rechazan instintivamente la actitud poética. Para acabar con esto de
la modernidad, no sé si soy reaccionario pero no comulgo con la tendencia
crítica que afirma: "Después de esta película, nadie soportará ya el ver
historias bien contadas, etc.". Aún gustándome películas tan nuevas como
'Dos o tres cosas que sé de ella', 'L'homme n'est pas un oiseau', 'La
Barrière' y otros, yo creo que si 'El cuarto mandamiento', 'La carroza de
oro' o 'Rio Rojo' llegaran ahora, en el 67, serían los mejores films del
año. Por eso yo he decidido continuar con ese cine que consiste en contar
una historia, o en simular contar una historia, que en el fondo es lo
mismo.
('Cahiers du
cinema', 190, mayo, 1967)
Hacer
una película es un acto intelectual porque implica hacer muchas cosas y
tomar decisiones. Es también un hecho artístico porque el gusto nos dicta
esas cosas y esas decisiones. Es igualmente un acto emocional porque entra
en juego nuestra sensibilidad y nuestra intuición. Hay que aceptar la idea
de que la realización de una película es un misterio; mucha inteligencia,
energías, gusto no hacen necesariamente un buen film si la mezcla de los
elementos no es armoniosa. La calidad resultante no es proporcional al
dinero gastado ni al trabajo empleado. La suerte juega un gran papel, el
azar también.
('Tay Garnett,
Portraits de cinèastes', 1981)
Yo
creo que el cine es un arte mucho más difícil que los demás. Es más
difícil hacer una película que una novela, por ejemplo. Una novela siempre
es una novela, mientras que en el cine uno puede tener la intención de
hacer una película, llegar al final y encontrarse con que no hay película.
('Film Ideal',
220-221)
Si
una película es exclusivamente psicológica, no es buena. En cine existe
una lógica del espectáculo que prevalece frecuentemente sobre la lógica
del relato, etc. Una película es un equilibrio continuo entre la
literatura y la música. Se debe constantemente renunciar a las leyes
psicológicas por las leyes musicales.
('Cinématographe', 27, 1977)
No
apruebo el método que consiste en rodar una escena filmándola de todas las
maneras posibles. Quien hace esto no es un realizador sino "un
registrador" y el verdadero realizador del film es el montador jefe. Cada
plano de una película no puede tener más que un ángulo justo y una
duración justa; es el cine de Hitchcock, de Bergman, de Bresson, de
Rohmer, de Renoir, de Buñuel, de Hawks, de Lubitsch, de Dreyer, de Milos
Forman... es el cine.
('Tay Garnett',
1981)
...También
creo, y es algo que se puede comprobar observando la carrera de todos los
grandes directores, que cuanto más se reflexiona sobre el cine, más
tendencia tiene el cine a enlazar con la vieja planificación clásica que
no ha dejado de dar pruebas de su vigencia desde Griffith.
('El cine según
Hitchcock')
Creo
que el mayor desastre del cine actual -y ésta es una de las razones por
las que he hecho el libro de Hitchcock- es la muerte, la desaparición
progresiva de todos los directores que han hecho cine mudo, y su
sustitución por una generación que ha aprendido su trabajo en la
televisión, que es un sitio horrible para aprender a trabajar. Los
directores que se han formado en la televisión no saben expresarse más que
por los diálogos, y esto es un desastre para el cine. Estamos perdiendo a
John Ford, Raoul Walsh, Hawks, Leo McCarey... Unos mueren, otros están en
paro y esto es muy grave, porque se pierde con ellos el sentido del relato
cinematográfico.
('Film Ideal',
números 220-221)
Toda
una época del cine va a desaparecer. Se abandonan los estudios, los films
se rodarán en las calles, sin estrellas y sin guiones. No se hará más un
film como 'Os presento a Pamela'. ('La noche americana'). Los cineastas,
como todos los artistas, buscan el realismo o bien tratan de encontrar su
propia verdad y, por lo general, sufren por el hiato que existe entre lo
que han pretendido y lo que han logrado, entre la vida tal como ellos la
sienten y lo que han conseguido reproducir. Un cineasta ingenuo no tiene
que resolver ningún problema de guión puesto que se cree fácilmente la
historia que cuenta. Él es el primer crédulo, el primer espectador. Un
cineasta filósofo que pretende expresar ideas generales tiene que
construir la historia de forma que sirva de vehículo a sus pensamientos.
Tampoco resulta difícil conseguirlo. Pero Becker no era un cineasta
ingenuo ni un cineasta filósofo, era un cineasta puro, preocupado tan solo
por los problemas de su arte. En la medida que puede distinguirse dos
clases de cineastas, cerebrales e intuitivos, yo colocaría de salida a
Nicholas Ray en el segundo grupo, en el de la sinceridad y la
sensibilidad. Y sin embargo se adivina en él a un intelectual, pero que
consigue hacer abstracción de todo lo que no venga del corazón.
('Las películas
de mi vida')
Hay
dos clases de directores: los que tienen en cuenta al público cuando
piensan y realizan sus películas y los que prescinden de él. Para los
primeros, el cine es un arte del espectáculo; para los segundos una
aventura individual. No es cuestión de preferir a éstos o a aquéllos; es
un hecho. Para Hitchcock como para Renoir, y además para casi todos los
cineastas americanos, una película no es perfecta si no logra el éxito, es
decir, si no se atrae al público en el que se ha estado pensando desde el
momento mismo en que se ha elegido el argumento hasta que se ha terminado
su realización. Mientras que Bresson, Tati, Rossellini y Nicholas Ray
ruedan a su modo las películas y solicitan después al público que entren
en su juego, REnoir, Clouzot, Hitchcock y Hawks hacen sus films para el
público, y se hacen preguntas continuamente para estar seguros de que va a
interesarles a los futuros espectadores.
('Arts', 502,
1955)
Hay
un tipo de cine que practican ineptos y cínicos, un cine camelístico,
orientado a halagar al público que sale de él sintiéndose mejor o más
inteligente, por ejemplo, 'El puente sobre el rio Kwai o 'El baile de los
malditos'. Y hay también un cine intimista y orgulloso que practican sin
compromiso unos cuantos cineastas sinceros e inteligentes que prefieren
inquietar que dar seguridades, despertar que adormecer. Al salir de 'Nuit
de Brouillard' de Alain Resnais no se siente uno mejor, se siente peor. Al
salir de 'Noches blancas' de Visconti o de 'Sed de mal' se siente uno
menos inteligente al entrar pero satisfecho sin embargo de tanta poesía y
tanto arte. Todos los cineastas que no son poetas se valen de la
psicología para hacer creíbles los cambios, y el éxito comercial de las
películas psicológicas parece darles la razón. "Todo arte grande es
abstracto", dijo Renoir, y no se alcanza la abstracción por el camino de
la psicología, al contrario: la abstracción desemboca tarde o temprano en
la moral, en la única moral que nos preocupa, la que inventan y reinventan
sin cesar los artistas.
('Las películas
de mi vida')
Mis
cineastas preferidos son todos los directores-guionistas, porque la puesta
en escena, ¿cuál es el punto justo?. Es el conjunto de decisiones tomadas
durante la preparación, el rodaje y la finalización del film. Creo que
todo lo que se le ofrece a un director, cosas del guión, de elipsis, de
lugares, de actores, de colaboradores, ángulos, objetivos, tomas a hacer,
ruidos, música... le ayudan a decidir, y lo que se llama puesta en escena
es evidentemente la dirección común hacia la que tienden las mejores
decisiones tomadas a lo largo de estos seis, nueve, doce o dieciséis meses
de trabajo. Por eso, los directores "parciales", aquellos que no se ocupan
más que de una etapa -aunque también "talentosa"-, me interesan menos que
Bergman, Buñuel, Hitchcock, Welles... de quienes son totalmente sus films.
('Cahiers du
cinema', 190, 1967)
Cuando
se observa atentamente la carrera de Hitchcock, se encuentra la respuesta
a algunas de las preguntas que todo cineasta debe plantearse: la primera y
principal es: ¿Cómo expresarse de una forma puramente visual).
('El cine según
Hitchcock')
A
Hitchcock se le ha valorado desde hace tiempo por la clase de flores que
ponía en el jarrón. Se da uno cuenta hoy de que las flores siempre han
sido las mismas y que todos sus esfuerzos se centraban en la forma del
jarrón, en su belleza. ('Las películas de mi vida'). Ese hombre que ha
filmado mejor que nadie el miedo, es a su vez, un miedoso, y supongo que
su éxito está estrechamente relacionado con este rasgo caracteriológico.
El arte de crear suspense es, a la vez, el de meterse al público en el
bolsillo haciéndolo participar en el film. En este terreno del
espectáculo, hacer un film no es un juego entre dos (el director, su
película) sino entre tres (el director, su película y el público), y el
suspense, como los guijarros blancos de Pulgarcito o el paseo de
Caperucita Roja, se convierte en un medio poético ya que su fin primero es
conmovernos más, hacer latir nuestro corazón más aprisa. En el cine, tal y
como lo practica Hitchcock, se trata de centrar la atención del público
sobre la pantalla hasta el punto de impedir a los espectadores árabes
pelar sus cacahuetes, a los italianos encender un cigarrillo, a los
franceses magrear a las vecinitas, a los suecos hacer el amor entre dos
filas de butacas, a los griegos...
('El cine según
Hitchcock')
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