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Película
que presenta el más claro tributo que Truffaut rinde a Hitchcock en
su filmografía, "La mariée était en noir" está basada en una novela
de William Irish, autor responsable también de Rear Window (La
ventana indiscreta), de la que Hitchcock llevó una genial adaptación
admiradísima por Truffaut. La inclinación que siente hacia este
novelista reside en las situaciones extraordinarias entre personas
para las que el amor supone algo absoluto, total, exclusivo e
irremplazable, donde nada obstaculiza sus caminos hacia el amor y
finalmente, hacia la muerte. Otro título suyo será rodado por el
realizador dos años después: "La sirène du Mississippi".
Bien
recibida por la crítica y con un éxito razonable en Francia, la
película supuso la ruptura con uno de los más importantes
colaboradores de Truffaut, el director de fotografía Raoul Coutard,
que desempeñó un papel importantísimo a la hora de crear una mirada
distintiva a las películas de la nueva ola. Todo un escultor de la
luz y una pérdida sensible en las consiguientes películas del
cineasta.
Largometraje
de ficción pura, parábola sin enseñanza, fábula sin moraleja,
obsesión ferviente de una Jeanne Moreau terrible y transformista:
rubia o pelirroja, tímida maestra de escuela primaria o muñeca de
ensueño; póster en el armario de un deportista o de un camionero,
errática hasta el final donde la cárcel se encarga de derrumbar el
delirio e imponer la realidad. Delirio orquestado por un Bernard
Herrmann que mantiene en el filo la tensión de este drama tan negro
como el vestido de la novia...
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