<1955·1962>

1964-1971

1972-1983

     



Una visita
Los Mocosos
Los cuatrocientos golpes
Disparad sobre el pianista
Una historia de agua
Escurrir el bulto
Jules y Jim
Antoine y Colette

 

LOS CUATROCIENTOS GOLPES (1959)

 

Les quatre cents coups (1959)

 
     
 
 

Dirección
François Truffaut

Escrita por
François Truffaut

Argumento
François Truffaut y Marcel Moussy

Producción
Les Films Du Carrose-SEDIF

Dirección Artística
Bernard Evein

Fotografía
Henri Decae

Montaje
Marie-Josèphe Yoyotte

Sonido
Jean-Claude Marchetti

Música
Jean Constantin

Ayudantes de Dirección
Philippe De Broca
Alain Jeannel
Francis Cognany
Robert Bober

Ayudante Decoración
Raymond Lemoigne

Script
Jacqueline Parey

Cámara
Jean Rabier

Foto Fija
André Dino

Director de Producción
Georges Charlot

Regidores
Jean Lavie
Robert Lachenay

Administrador de producción
Roland Nonin

Secretaria de Producción
Luce Deuss


Interpretación
Jean-Pierre Léaud -Antoine Doinel
Claire Maurier - Gilberte Doinel
Albert Rémy - Julien Doinel
Guy Decomble - 'Petite Feuille'
Pierre Rep - el profesor de inglés
Georges Flamant - Sr. Bigey
Patrick Auffray - Rene
Daniel Couturier - Estuduante
François Nocher - Estuduante
Richard Kanayan - Estuduante
Renaud Fontanarosa - Estuduante
Michel Girard  - Estuduante
Henry Moati - Estuduante
Bernard Abbou - Estuduante
Jean-F. Bergouignan - Estuduante
Michel Lesignor - Estuduante

35 MILÍMETROS

Duración: 94´

PREMIOS - Cannes 1959: Mejor Dirección y Premio de la OCIC. Valladolid 1960: "Espiga de Oro

Estreno francés: París: 3-6-1959

Estreno español: 29-08-1960
Madrid - Cine Capitol

 

 

 

 

 

Antoine Doinel hace del París de los años cincuenta el escenario de sus enlazadas pillerías, ya sea solo o acompañado de su compañero René. El ambiente familiar de Antoine, compuesto por una madre fría y distante, aunque inalcanzablemente tierna a veces y un padrastro algo necio, provocan en el chico un estado de constante tensión que trata de evitar en la calle, siempre a costa de las horas de clase, haciendo novillos. No es que sea un niño maltratado, es un niño sencillamente no tratado.


Todo empieza con algo tan sencillo como el no haber terminado unas tareas de la escuela y escaparse por París tentado por su amigo René que dispone de un justificante familiar. Unas atracciones de feria, pequeños robos, fumar y beber vino a morro, descubrir a su madre con un amante y la culminación de ver una película en el cine donde se cuelan sirven de distracción a ambos en sus escapadas. Pero los profesores no tardan en cuestionar las ausencias y Antoine termina por fingir la muerte de su madre para escudarse. Todo se derrumba cuando es descubierto, abofeteado por su padrastro delante de sus compañeros y castigado fuertemente. Una situación tal hostil provoca que se fugue de casa, en busca de su propia libertad y después de vagar por París, cenar desesperadamente una botella de leche robada y dormir en una vieja imprenta decide volver a la escuela donde se reencuentra con su madre decidida a sacar de la marginalidad a su hijo con un cariño nunca acogido por Antoine. Pero sus andanzas con René no cesan, reforzando su amistad y sumergiéndole en la vida de la calle, lo que provoca su detención policial por robar una máquina de escribir y su posterior ingreso en un centro de menores, del que se escapa hasta llegar a ver sin parar de correr la visión inmensa del mar.

 

 

 

 
 
     
 

En 1957 y con Rosellini como padrino de bodas, Truffaut se casa civilmente con Madelaine Morgenstern, hija de Ignace Morgenstern, propietario de una importante sociedad de producción, y gracias al cual podrá poner en pie su primer largometraje, "Les quatre cents coups", dos años más tarde. El Joven cineasta, a fuerza de ver películas y de amarlas siente el deseo de realizarlas, ya no iba al cine por azar sino con la voluntad expresa de hacer películas. Tanto para Truffaut como para otros cineastas franceses de la época el hecho de ir al cine suponía un auténtico proceso de creación, donde el consumo de filmes era meticulosamente reflexionado, se degustaba y sin ningún tipo de experiencia profesional o técnica se lanzaban a hacer películas, lo que suponía un inconveniente y pero sin duda una gran ventaja. Podían inventar. Y en este entorno nace la que para muchos es la punta de lanza de la Nouvelle Vague francesa y obra maestra del director.


Con un presupuesto inicial de unos cuarenta millones de francos antiguos (muy poco en comparación con el gasto medio de cualquier otro largo de la época) Ignace Morgenstern emprende esta producción para su yerno. Pero Truffaut, prefiere desligarse de la empresa de su suegro y crea con apoyo estatal su propia sociedad de producción, Les Films Du Carrosse (en homenaje a la película de Renoir "La Carrosse d´or") que le acompañará durante el resto de su carrera, y que utilizó la sociedad de Morgenstern como aval en sus inicios.

El concepto que tiene Truffaut de director de cine, de auténtico autor cinematográfico defendido en su etapa como crítico, cobra pleno sentido en cuanto a la libertad de la elección del tema y que el guión emprendido esté plenamente identificado y sentido por el realizador. Y vemos que en su primer largometraje la identificación no puede ser más completa. La infancia y mas en concreto la historia de su propia infancia sirve de motivo para la película. Todo arranca con una historia corta que tenía preparada, "La fuga de Antoine", historia sencilla y de estructura clásica que narra la trayectoria de un niño que miente en el colegio y no quiere regresar a su casa por miedo al castigo. Truffaut se inclina por este argumento para su película y lo completa con su propia memoria, plagando la trama de sus recuerdos, que por su propia naturaleza son inconexos y que le sobrevienen sin saber integrarlos estructuradamente en la narración. Y es aquí donde pide ayuda a Marcel Moussy, guionista de televisión y novelista que ayuda al inexperto Truffaut en la tarea de vertebrar la historia y construir diálogos, junto con la ayuda del pequeño Jean Pierre Léaud al que dan libertad total para convertir las frases escritas a sus propias palabras. Esto es muy a tener en cuenta por el primer Truffaut, preocupado tanto por dar una veracidad al mundo y a los sentimientos de los personajes, como por no olvidar nunca la construcción del relato, estableciendo siempre una estructura dramática perfectamente articulada.
Para escoger al pequeño Antoine Doinel, publicaron un anuncio en el France-Soir, respondida por mas de doscientas cartas. Truffaut elimina los candidatos provinciales reduciendo la lista a unos sesenta. Realiza pruebas con cámara de 16mm y Jean Pierre léaud se destaca sensiblemente del resto obteniendo el papel protagonista. Al resto se les da papeles de figurantes y secundarios. Léaud, con solo catorce años y un pequeño papel anterior en una película de George Lampin, cautivó en la elección por su impresión de intensidad, de nerviosismo, que no ocultaba una violencia interior, a lo que hay que sumar que su propia vida ya era problemática, al igual que su personaje y al igual que la infancia de su propio creador, logrando así una identificación plena durante el rodaje, aunque Truffaut confesaba que el personaje de Doinel era más agresivo y arrogante de lo sumiso y humilde que era él mismo en su adolescencia. Pero aún así Truffaut consigue hacer de Doinel su alter ego; como él mismo decía: "Antoine Doinel es todavía el mismo personaje, bastante cerca de mí sin ser yo, bastante cerca de Jean Pierre Léaud sin ser Jean Pierre Léaud. El personaje de ficción Antoine Doinel es, pues, una mezcla de dos personajes reales, François Truffaut y Jean Pierre Léaud". A partir de esta película, Doinel-Léaud-Truffaut protagonizan toda una serie de filmes que han resultado ser una de las mas bellas trayectorias cinematográficas de un mismo personaje y director: "Les quatre cents coups", "L´amour à vingt ans", "Baisers volés", "Domicile conjugal" y "L´amour en fuite". Y como podremos ver en los episodios de este personaje, todo lo representado tiene mucho que ver con la propia vida del director, y son claras las coincidencias con su propia biografía, poniendo en boca de Doinel su propia visión del mundo. Si leemos al Truffaut adolescente recluido en un centro de menores escribir: "...mi vida hasta la fecha ha sido banal, nací el 6 de febrero de 1932, hoy es 6 de marzo de 1949, tengo diecisiete años un mes y seis días, he comido casi todos los días y he podido dormir casi todas las noches, he trabajado ya demasiado. No he tenido satisfacciones ni alegrías. Amo el arte y particularmente el cine, considero al trabajo como una mera necesidad y a aquellos que no aman su trabajo como quienes no saben vivir, detesto las aventuras y trato de evitarlas. Tres películas por día, tres libros por semana y la música de los grandes me bastarán hasta el día de mi muerte a la que temo. Mis padres lo son por azar y los considero como a extraños. No creo en la amistad ni en la paz. Si miro por demasiado tiempo al cielo, la tierra me parece un lugar horrible"... es difícil no ver a Doinel venerando a escondidas a Balzac, o con la mirada perdida entre las putas del calabozo de una comisaría.
 

 

             

 

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