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Segundo
corto de Truffaut y el que se puede considerar el primer paso de su
labor cinematográfica, supone un importante paso en la historia del
cine francés contra el estancamiento tan denunciado por los críticos
de Cahiers du cinema con Truffaut a la cabeza, del cine francés de
los años cincuenta, visto excesivamente academicista y muy vinculado
a la mera emulación literaria. Les mistons es un canto a la era de
libertad de los cineastas franceses independientes del pasado
encarnado sobre todo en Jean Renoir o Jacques Becker. Buena prueba
de esta denuncia es la escena en la que los niños destruyen un
cartel de la película de Jean Delannoy "Chiens perdus sans collier",
obra del que representa la "bestia negra" de los críticos de Cahiers
y que trata de forma muy poco natural para Truffaut el tema de la
infancia. Eso es lo que Truffaut y el grupo de la Nouvelle Vague
pretendía. Empezar de nuevo.
Película
que contó con la financiación del suegro de Truffaut, de poco coste
y sin riesgos, que tenía la ambición de demostrar la dirección que
podía emprender el cine moderno. Como cinéfilo inagotable desde su
adolescencia, el cineasta francés tenía una percepción instintiva
del buen cine y de lo que hace una caracterización creíble y un
diálogo natural, factores éstos muy cuidados en (Les Mistons y que
encontrarán su punto más sabroso en "Les Quatre cents Coups"), y que
nos muestran las claras influencias de directores como Vigo o
Renoir.
La
película también nos presenta a Gérard Blain y Bernadette Lafont,
actores que posteriormente estarán muy ligados a la Nouvelle Vague,
especialmente Blain, que ganará prestigio con la película del buen
amigo de Truffaut, Claude Chabrol "Le Beau Serge".
Cuando
el film fue exhibido por primera vez en público en 1958, fue
aclamado por la crítica, que supo ver los nuevos aires que este
cortometraje traía, y a su vez abrió aún más la separación entre
Truffaut y el cine tradicionalista francés con Delannoy como
cineasta central.
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