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Siempre
interesado por la salvación y protección de niños en entornos
hostiles como consecuencia de su propio internamiento en un centro
de menores que le aportó siempre un entendimiento natural hacia
ellos, Truffaut pone en pié la historia real de un niño criado en un
ambiente primitivo y natural al que posteriormente tratan de
civilizar, hechos narrados en un libro del psicólogo social Lucien
Malson que fascinaron al cineasta.
 Empleando
un tono documental muy sencillo e interpretando él mismo al Dr.
Itard, la película supone el primer encuentro entre Truffaut y el
director de fotografía catalán Nestor Almendros, a quien mantendrá
en buena parte de sus futuros trabajos con inmejorables resultados ,
consagrándole internacionalmente y colaborando junto a otros
cineastas de la Nouvelle Vague, especialmente con Eric Rohmer.
Largometraje
que muestra un esfuerzo especial del director por capturar la
intensidad de las interacciones humanas en todos sus registros,
desde la crudeza del rechazo hasta la ternura paternal pasando por
la extrañeza y desinterés hacia lo ajeno, empleando el mínimo
posible de acontecimientos y diálogo, gracias a un conocimiento
profundo del poder de la cámara como instrumento narrativo.
Y
como va siendo costumbre en sus trabajos, otro film dedicado, en
este caso a su "enfant sauvage", al que considera el mejor actor de
su generación y al que cede el papel protagonista de sus mejores
películas: Jean-Pierre Léaud, con el que consigue uno de los más
memorables tamdem cinematográficos de la historia del cine. |
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